Cabeza de perro
Era una mañana de verano después de un carrete magnifico, me disponía marchar a mi hogar, justo en el camino miro
hacia el suelo y encuentro la cabeza de
un peluche con forma de perro, era
café de un tamaño regular con ojos color negro y mirada de compasión.
Yacía total mente descuartizado tirado en
el pavimento, lo mire y sin pensar me lo lleve. En el camino miraba la cabeza y le comentaba de la vida, que
todos estamos condenados a
vivir y como el tendríamos que culminar,
mientras me miraba con su
mirada lasciva y moribunda sentí que comprendía lo que le
comentaba, de una forma misteriosa me contestaba, “todo es parte de un cosmos y como tal las cosas se trasforman” después
de esa extraña revelación
argumente al vacío “ todos cambian incluso tu cambiaras” sonreí
y dirigiéndome a la cabeza de perro le dije, tu acabaste desfragmentado, pero él perro no respondió.
Ya en mi hogar tome la cabeza de peluche y la colgué en una parte del cuarto y me dispuse a dormir. A la tarde siguiente la
cabeza de perro no estaba en el
lugar donde la avía dejado y
comprendí que era parte de algo
sin comprensión, que como el cosmos se trasformó después de trasmitir su enseñanza y se fragmento completamente con el espacio tiempo para de
nuevo ser parte del cosmos.
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